Cómo saber si un abogado es bueno para tu empresa

La complejidad del mundo de los negocios es evidente. Cualquier negocio, desde la propia constitución del mismo, necesita los servicios de un abogado. Una mala elección nos acarreará cuantiosas pérdidas, no solamente económicas, sino también de tiempo, uno de los activos más importantes de nuestra firma.

La rentabilidad empresarial dependerá en gran medida de que el jurisconsulto lleve a cabo su práctica profesional de manera excelente. Prescindir de él para ahorrarnos costes es un error muy grave, de la misma magnitud que conducir un vehículo sin seguro. Invertiremos en seguridad si entendemos que el abogado es nuestro guardaespaldas legal y, como tal, es imprescindible para la empresa moderna. Saber cuáles son nuestros derechos y nuestras obligaciones son fundamentales para alcanzar los objetivos que nos garanticen el mantenimiento y la expansión empresarial.

Lo primero que hay que evaluar para saber si el profesional elegido es el idóneo para nuestra empresa es conocernos a nosotros mismos y tener claras nuestras expectativas, marcando de una manera razonable nuestros objetivos; sin objetivos no hay resultados. Lo ideal es contratar un abogado especializado en el terreno legal en el que se enmarque nuestra empresa. Y todavía más importante: que esté familiarizado con las leyes de la zona donde se ubique nuestro negocio.

Se recomienda encarecidamente contactar con el colegio de abogados local; ellos serán quienes mejor nos podrán asesorar facilitándonos, incluso, una lista de los profesionales cualificados de la zona. En este aspecto, internet también nos ayuda. El imparable auge de las nuevas tecnologías nos ofrece una magnífica oportunidad de rentabilidad y eficiencia en nuestra gestión profesional.

En esta página un equipo de profesionales, abogados y economistas se ocupan de todo para hacer más cómoda y sencilla la defensa de los derechos de tu negocio.

Dos puntos clave a tener muy en cuenta: la experiencia y el trato personal

La experiencia del despacho al que pertenece el abogado es muy importante, como también lo es saber cuántos profesionales lo conforman. De esta manera, podremos elegir el que más se adapte a nuestra situación particular. En la elección de un abogado no nos hemos de olvidar que el trato es prioritario; nos hemos de sentir cómodos con él, manteniendo esa buena relación que nos transmita la claridad, la cercanía y la precisión a la hora de solventar todas nuestras dudas. El trato y la atención personalizados, amén de la garantía de confidencialidad, son sinónimos de eficiencia y garantía de éxito.

Un buen abogado es aquel que es capaz de compatibilizar y controlar tanto el presente como el futuro analizando su trabajo: el qué hace y cómo lo hace en beneficio de la rentabilidad de la empresa. La gestión del día a día compaginada con la proyección futura es la clave del éxito de todo buen abogado que se precie.

Un buen abogado no solo redacta contratos, sino que también aconseja sobre las opciones que mejor le convienen a tu negocio. Un último consejo. Sigue las recomendaciones de tu abogado. Un buen abogado es mejor que una buena conciencia.

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